Cambienla por otra ¿Otra? Sí, y de las mismas

octubre 24, 2009

Extracto de la vida sustantiva.

(...)Llegué tarde, me acosté encima de la cama boja arriba y prendí un cigarro. Horas pasaron antes de reinventar la sinápsis mental. Una vez incorporado recorrí paso a paso los sucesos que me habían conducido a tal estrepitoso tormento. Pensar no resuelve nada - me decía- como si esas palabras intentasen adormecer mi cuerpo, como si entre la realidad y la onírica se revolviesen impidiendo su distinción. Decidí escribirle, traté que fuera algo hermoso y a la vez sencillo para que fuese de una lectura placentera. Nada resultaba. Hoja tras hoja iban cayendo al cementerio de papeles como si fuesen cuerpos mutilados por guerras pasadas. Las formas se me escapaban y los versos ya iban en un tren, a cualquier parte, pero lejos de mí. Forzar la belleza me llevaría a la peor de mis pesadillas, a la violación empírica de mis enseñanzas previas, a un tiempo remoto cuyos años he dejado en el vacío.(...)

(...)Tarde como siempre, salí a comprar tabaco. Me imaginaba, mientras cogía los zapatos, las mismas calles, las parejas saliendo del cine, la señora de las empanadas y el guatón de las pizzas. No tenía sentido volver a hacer un trayecto gastado por la rutina viciosa. No sentía prisa por volver a fumar, ni por llegar pronto a mi cama, ni de pensar siquiera en volver. Me dí la vuelta y caminé en un sinsentido por calles oscuras. Por aquí tendrá que haber un lugar abierto, una gasolinera o tal vez una botillería amiga- me decía mientras mis pasos seguían inseguros del camino. Llegué a no se dónde con ni me acuerdo y acompañé a mis gastados pulmones con una cerveza. Jim cantaba su más desgarrador grito cuando me acerquaba a la barra. Con una Corona y aquella banda sentía que las ideas se aclaraban, se componían como si siempre estuviesen ahí, burlándose y escondiendose de mí.

Saqué unas hojas que andaba trayendo, revisé bolsillos, pliegues y dentro de todo lo que podía buscar, pero mi pluma no estaba. Le pedí un lápiz al barman y escribí:

Lo que pienso mientras te miro fijamente.

Estas en mi cabeza todo el día, zumbando las orejas de alegría. Estas en mis manos creadoras todo el tiempo, manufacturando mi contento. Estas en mis sueños imaginarios, volando entre canarios.

Estas presente como verdad absoluta, como opositora a una gran permuta. Eres parte indiscutida del caer de mis palabras. De mis aciertos y errores, de tibios corazones. Eres camino exclusivo de mis andanzas y virtudes, de miles de miradas pasivas, de lascivas propuestas y curiosas respuestas.

Eres estruendo perpetuo de la iniciativa espontánea, el residuo permanente de una colectiva experiencia. La ciencia incierta de milagrosas vivencias.

Eres la espera permanente a la complicidad permitida, a la acción intermitente de nuestros cuerpos enramados, al solsticio invadido de infinitas comprensiones. Pasión intermitente que remece direcciones.

Eres directora inconciente de líneas regaladas, de éstas consumadas y bien aliñadas. Directora de mis latidos, de mis sueños perdidos. Ven y quédate conmigo, antes que este cuerpo se quede dormido.


(...)Decidí volver por la ruta más conocida, no sabía de hora ni de dónde había llegado, sabía por conversaciones de mis vecinos de barra que aquel lugar era de Rene. Tomé la principal y me dispuse a esperar el bus. Cuando la cajetilla ya estaba vacía, me percaté de las canciones triunfantes de algunas aves de por ahí. Estaba aclarando. Caminé por donde pude y compré más nicotina en una bencinera. En una plaza desierta decidí tenderme a descansar mis piernas. El sol desplegaba sus primeros rayos, la cordillera se iluminaba en su cenit y la escarcha reflejaba una honestidad preocupante. En aquel desconcierto comencé a escuchar las primeras tonadas de un melancólico piano. La música venía de la única casa despierta. Me esforzaba en creer que quien interpretaba Claro de Luna era una mujer de incansable belleza, que cada mañana despertaba su hogar con alguna dulce melodía. Pero no, aquella sonata falló una nota conocida. Así también lo era la silueta dibujada detrás de las cortinas. Miré otra vez a mi alrededor y caí en la obviedad absoluta. Los árboles, los juegos de niños, hasta el césped escarchado me hacía sentido. Saqué el lápiz de Rene y anoté:


"Si no eres quien creo que eres, y si no soy quien crees que soy; entonces eres quien quiera que quiera y yo soy quien quiera que quieras".


Nunca antes un trabalengua me había hecho tal sentido. Añadi mi teléfono y luego seguí mi andar.


Tres días después me llamó un hombre. -No sé quien es usted, tampoco lo quiero averiguar, pero mi hija tiene suficiente como para que algún estúpido sinsentido le venga a perturbar la vida- luego de una pausa añadió: si usted fuese de verdad un caballero, le traería flores, chocolates y daría el nombre. Sin alcanzar a responderle cortó.(...)


(...)Francisca se enojaba cada vez que me veía con la cajita."un día de estos me quedaré sin mamá y a cambio obtendre una gran masa de cacao". Me miraba en silencio y luego nos hechábamos a reír.Mi suegra era fanática por los chocolates, y a mi forma de ver, era la única manera de ganarme su confianza.(...)


(...)Ella tocaba el piano y luego yo, con el más disimulo posible, le entregaba una carta con las coordenadas de nuestra próxima escapada.(...)






agosto 25, 2009

acercamiento a la respuesta (2)


En la conciencia vacía de los olvidadizos.


En la espera eterna por la verdad.


En un futil recuerdo de existencia.


En la llaga de los hermanos escogidos.


En el hielo infinito.


En nosotros mismos.


Si tuvieses alas, serías muda.Añadir imagen

julio 05, 2009

Camino recorrido (El Silencio)


Hasta ahora he hecho miles de cosas de las cuales tengo la certeza de su correcta execución, y unos cuantos puñados de millones de acciones que no quisiera recordar.

He descubierto mi país sin siquiera cumplir mayoría de edad. Una vez obtenida, mis viajes han llegado aún más lejos, con mayor intensidad, pero la misma capacidad de asombro. He visitado lugares increíbles para la mente humana, para el regocijo del pensamiento y el placer de la memoria. Sé de frío, de calor intenso, de tremendas cordilleras y vastos océanos. Todo cuanto mis ojos pudieron retener es la inmensidad de estas aventuras.

Sin embargo, la vida no se mide por cuántos aeropuertos, ciudades o estaciones de metro uno ha visitado; en sí, la vida no es medible. Tampoco creo en un sentido único y estricto de ella, ni las directrices del sistema social, ni la visión que poseo de ésta.

Todo cambia.

Nuestros recuerdos son los únicos capaces de aprovechar tales experiencias. La muerte se acelera con el deterioro de éstos.

No estoy interesado en crear miles de ellos con la idea de que alguno resista el paso del tiempo. Al contrario, comparto la idea de fundar tan solo uno, capaz de definir mi paso por este mundo como un legado de mi esencia.

Todo para lo cual doy acción a mi cuerpo es parte de este mandato supremo. Mandato al cual desconozco por completo, si palabras tubiese que emplear para describirlo.

Sin mas, les dejo con mi Silencio.

Silencio

Un silencio que de a poco rompe mi martillo
mis oídos necesitan ruido.
Para laborar, para transportar la vida.
Mas y mas ruido, mas y mas tragedia.
Tragedia que vive la grisácea;
que de ruido no podemos soñar.
Que de sueños no me quedan para contar.
Que de contar un cuento seria sobre mi,
pero mi esta encarcelado,
dentro de cinco es la primera.
Desde ahí le faltan dos para ver el sol
y cuatro para que le den el si.
Pero aunque le digan que si,
que si pueda salir.
Al no poder soñar, no les puedo contar.
De tal forma que,
esto se hace silencio.

junio 22, 2009

Las Seis.


17:19hrs.

El miedo me consume como conejo en hoguera,

17:26hrs.

Me parece que fue ayer que aprendí a escribir; y hoy a leer.

17:44hrs.

Son las 17:50hrs.


17:51hrs.


Estoy buscando algo lindo para que leas.

17:54hrs.

Esto lo escribí en mi mente un día caminando por Concepción. cuando me di cuenta que me había gustado lo fui memorizando hasta que llegue a casa a escribirlo antes que se lo llevara el viento.

Las cosas que me gustan

Si tuviera que nombrar todo lo que me gusta empezaría por la lluvia, que limpia los humores del mundo y pone a correr a la gente, pondría al viento que impulsa las ideas, los chocolates y la leche que me levanta cada día; tendría que colocar un grito y dejar a la felicidad, siempre se puede sembrar aquí y cosechar por allá, la noche que trae calma a mi espera. De escoger un mes seria el kiwi, y de los días una grata canción con tu nombre. De algún año en especial te diría que las tortas y el olor a tu mañana, de las carnes un poco de esperanza. Nombraría al silencio para acordarme que existes, la poesía como habla y la pluma en un altar, los libros impresos en mi mente y tu corazón junto al mío.
Si tuviera que poner al sol en algún lugar trascendente, sería mi prioridad, sin él no habrían prados, no los veríamos.

17:56

Uno no puede simplemente pretender que la belleza no existe, que no está frente a los ojos, que no es importante. ¿De qué sirve lo bello si escapamos? Sí vacilamos por tenerlo, y si lo tenemos no lo consideramos relevante, y válgame si cuando no hay nada de eso es cuando mas lo extrañamos, si es por lo cual gente se mató su vida entera, averiguando de que se trata la belleza ¿Por qué nos damos el gusto de soslayar de ella? No creo que sea menester de la infame razón tener que alejarse de todo potencial peligro ¿De qué peligro me hablas? ¿Cuál es el riesgo si cuando vuelvas a estar en la ausencia de ella la volverás a buscar a gritos?

El miedo obscurece y nubla el sentir, confunde realidades y las adecúa para que sea más seguro a tus ojos, entonces ciérralos y dame tu mano; yo te guiaré.



18:08

un beso, nos vemos.

junio 13, 2009

Sobre la libertad.


Algo tan complejo es imposible de entender mediante simples casualidades, bajesas triviales o escollos emocionales. Se divide entre quienes pueden volar y quienes los observan. Me identifico con quienes se han caído de tanto abrazar las nubes.

Las alas se estremecen y fracturan, se vuelven rígidas e impotentes a un nuevo vuelo. Se necesita tiempo para volver a usarlas. Mientras sanan, el individuo se vuelve frío, hostil, carente de toda chispa humana: la privación es más que un estado terrenal, se identifica con la forma más primitiva del hombre.

El miedo es parte importante: ¿Para qué volver a los cielos, sí sólo golpes y dolor me ha traído?¿Será que el individuo, en su ilusión eterna de la vida, asume tales riesgos con tal de endulzar segundos?

Caer.

El dolor sólo rectifica a la vida misma. Y no es otro quien pueda modificar nuestra estadía.

Es propia de todos aquellos voladores celestes; de aquellos nadadores celestes. De todos quienes pueden vivir entre los azules.

Es un concepto errado. Y nosotros, los hombres, estamos privados de su conocimiento.