Dejé esta entrada en borrador, pensando que publicaría luego. ¿De qué se trataba, por qué lo hice? Han pasado cuatro años desde entonces y solo me quedó el título: Esos sueños.
Me dijo que ya nada importaba, que no tenía sueños, que no perseguía cosa alguna y se fue a perseguir a otro que vivía en las nubes.
¿De qué sueños le hablé a la gente? ¿de qué gente hablo cuando digo que hablo de sueños? Me parece mentira pensar que ahora es el sueño de ese otro yo, el del pasado, el de hace cuatro años, aquel que dejó el título en esta entrada y desapareció en sus sueños, sin decir cuáles, sin decir a dónde.
Este es un espacio libre dedicado a la poesía y otras bestias. No intenta nada más que satisfacer la necesidad de algún transeúnte por la lectura.
julio 28, 2017
mayo 09, 2013
¿Quieres?
el aliento
¿Quieres?
No caer, sanar
la espera
con eternidad.
¿Quieres?
¿Lo quieres?
Simple.
Nada.
Volar al cierre
del panal,
ante la mano
apícola.
¿Quieres?
Corazón reparado,
hogar construido,
almuerzo vegetariano
en fiestas patrias.
¿Por qué te sonreías?
Esto es una forma
de explicarte.
Simple, fácil,
eterno.
Somos futuros,
presentes,
poesía activa
y constantes
pretéritos enterrados.
¿Me quieres?
No te enojes,
yo sé que sí.
¿Pero quieres?
A un viejo nuevo,
alegre y cansado,
dulce, frío, caliente.
Desparramado.
Y tú.
Tú sigues siendo
pajarita, pingüina,
y bella.
Caracoles amantes.
Lentos, perpetuos,
hogareños.
marzo 27, 2013
Una noche ganada.

La voz de tus ojos olía las estrellas del amanecer,
mientras cada clara y yema de tus dedos febriles
volaban por las alturas y los llanos amansados.
Y tu horizonte reflejaba el mar, la noche ganada.
Las bestias en reposo se codeaban en sus nidos,
la vista espumosa y el recoveco desaliñado,
carentes de palabras, se sometían al silencio crudo
de la desventura incorrecta para el pobre Vaticano.
febrero 09, 2013
Déjame cantarte algo.
Déjame cantarte algo
mientras el sol nos abrasa:
un cuento teñido,
camuflado y temeroso.
Vivo.
Déjame cantarte algo
con mi voz de alfiler
con mi voz que sostiene
en el muro,
un papel.
Un alfiler de muro,
uno de costurero,
cantante de sábados libres.
y vos dirás:
Nada.
Tinto, de tintura
y de que vino
el vino
a teñirlo de rojo.
Al letrero sostenido
por el alfiler en el muro.
¿Te acuerdas?
Déjame cantarte algo
con mi voz
de almuerzo nocturno.
patio trasero del huerto,
coliflor de esperanzas.
Para que veas en tu muro
al tomate encascarado,
al alguacil de feria porteña,
al azafrán de lutos dominicales.
Déjame cantarte algo,
así oirás el crujir de mis hortensias
en estos racimos de batalla.
Déjame cantarte
y no contarte,
Déjame pregonarte
y no preguntarte,
Los frutos de mi tierra.
enero 30, 2013
¿Cuánto tiempo ha pasado?
¿Cuánto tiempo ha pasado?
Afuera los payasos vuelan al perfume
de sus morisquetas y sus armónicas.
Afuera el mundo me llora el tiempo que,
vuelto en sí mismo,
me pide un postre de frío corazón.
Vino en tinto traje y, en su cara de día,
me dijo: ¿Cuánto tiempo ha pasado?
Y yo miré mi reloj,
Y mi reloj me escupió las horas perdidas.
¿Das horas? -le pregunté-,
Luego me perdí a mí mismo en el ataúd del viento
que jugando a ser un
payaso, sopló su armónica
y de una morisqueta propuso
la guerra y asaltó la mirada.
¿Cuánto tiempo ha pasado? -me preguntó-.
Y yo le escupí al reloj del
mundo,
dejé de saltar su cuerda y
lo regalé,
lo regalé al viento que
había dado la tregua.
Mientras los payasos y sus armónicas,
el viento con sus morisquetas y ataúdes,
y el mundo y sus relojes de tinto traje
se preguntan unos a otros: ¿cuánto tiempo ha
pasado?,
El rocío nos advierte
bajo las nubes
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