enero 08, 2012

A Francisca Machado.

Hace años que venía sucediendo en silencio. Perdí la visión real y camuflé lo esencial por una imaginaria vida. Me enteré de ti en momentos de nubosidad infinita. De lugares amurallados e imposibilitados de encontrar tu arte. Encontrarte. Te guardé en un baúl discreto, cual secreto. Te ignoré y por ti oré. Y en mis sueños apareciste, codificada entre sutilezas y obviedades. Entre la magia y la razón olvidé esta pasión.

Los años  pasaron como aves otoñales. Sin entender señales, buscamos  verdades. Te esperaba desde siempre, de encontrarte en todo momento. De ser atento y dispuesto a comprender el tiempo. Pero no, nada de eso importa ahora.

Te vi y me viste. Nos miramos y mostramos las arrugas del pasado, del tiempo desalmado. Y me dijiste.

Después de todo fuiste tú quien lo dijo. Yo no pude estar más de acuerdo. ¡Espera un momento! ¿Esto es real o atemporal?  Tanto da si es lo uno o lo otro. O ambos.

Me dijiste, me preguntaste con evidente preocupación. A ratos temblaba tu voz, tus piernas, tu confianza hecha pedazos a retazos. Mientras mi interior bailaba sin ritmo coordinado, lloré acallado.

Y luego.

Y luego comenzamos a vivir en paz.

diciembre 27, 2011

Manifiesto

Para estar conmigo necesitas dos cosas:

Entender qué es una mariposa.

diciembre 25, 2011

El día que dejé de recordar


Dejé de verte, de sentir tu presencia, de contemplar tu mirar y caminar. Olvidé las fechas, los nombres y los recuerdos. Dejé de preguntar por todo aquello que carecía de sentido y me fui directo al vino. Me quedé dormido y llamaste. Y no lo recuerdo.

Me dices que hablamos, pero no lo recuerdo. Me dices que te enojaste, pero no sé porqué sería, me dices que es mi culpa, pero lo siento. Ese día dejé de recordar.

Lloraste. Lloramos. Todo se fue al suelo, al otro sitio sin sueño. Gritaste desesperada, como quien destruye un hada. Sola y desamparada, me llamaste tres veces y yo respondí cuatro. ¿Qué tiene que ver la lógica en el canto?

Me mirabas y contemplaste mi frialdad, mi agónica desdicha, mi mundo caer en olfatos baratos. ¿Qué hacías entonces, si no construyendo recuerdos vacíos? Llegué de un salto al parto. Al atavío perdido, al ruiseñor sin razón.

¿Qué tiene que ver la lógica en el canto?
¿La desdicha con el parto?
¿Las hadas despojadas?
¿La razón del ruiseñor?

Pues no, no sé. No quiero saber ni recordar el pretérito pasar.
Ese día lo borré
lo olvidé
lo malogré
lo soslayé
lo evité
lo quemé como a mis demonios.
lo superé

Gracias por no estar.



diciembre 12, 2011

Un cambio antes de amanecer.

これは私があなたのために書く最後のものです。

Justo en este lugar
Fuera de mi ser
he sacado la bala.

noviembre 27, 2011

Algo para mañana.


Para mañana dejaré abierta mi ventana. Sin que nadie se entere, pondré al corriente mis deberes, bajaré por la escalera de las nubes, cambiaré los colores desgastados y subiré al cerro a mirar lo logrado.

La dejaré abierta, así podrán mirar mientras mi ausencia se revierta a las horas sin luz ni puertas. A las horas vacías y llanas de almas planas. De fulminantes días de antes. De antiguo carácter y cimientos pensantes. Dejémonos de mirar el antes y volvámonos al durante. Cierta la parte.

Abierta cual pecho materno, respirando entre sus senos los hombres venideros. Cual costa veraniega, esperando a sus amantes de la cordillera. Como la estación de trenes o del puerto, da igual si llegas cojo o tuerto. Aquí estaré, sin ningún entuerto, puesto que mi puerta se ha cerrado por dentro.


Así, al menos, tengo algo para mañana.

Cambienla por otra ¿Otra? Sí, y de las mismas