enero 03, 2013

Lo que usté quiere cuando mira un libro de poesía en el supermercado

Usté quiere poesía. Entonces, busca en unas oraciones cortadas antes de la sangría. Se refiere al autor como Poeta y revisa silenciosamente si es un nombre de fantasía o real.

¿Tendrá muchos seguidores esta persona? Si está muerto, mucho mejor. Aún más si nadie lo conoció. O, algunos más que nadie.

Si no lo entiende ninguna otra persona, ni usté mismo.

Si fue criticado por morir de cabeza o de un balazo en el pie. Pero de cabeza.

O si le dieron tantos galardones que los fundió (los de oro) y se compró una casa para su colección de galardones. O rentas vitalicias.


También hay rentas vitalicias de oro. Pero lo que usté quiere es poesía. No, usté quiere comprar en tres cuotas, precio contado, una poesía.

Y la poesía (no) está entre el pasillo de los vinos y el de las papas fritas, mientras los libros agonizan con el olor del pollo asado que usté se comió al almuerzo.

diciembre 29, 2012

Un sueño antes de dormir.

Cuando dormí el mes pasado, no dormí.
Ahora duermo como el mes siguiente.
Es que la vida es muy pesada,
como pómez
de vacía
nada
la sirena y los peces en el agua
se mean donde tomarán.
El ratón defeca donde come,
la gallina es defecada por la de arriba,
y nosotros nos comemos sus ovarios.

Ayer dormiré como hoy.

diciembre 21, 2012

Paicaví

La lámpara ya me anunció su llegada.
Ahora calla y antes desarmaba
las teteras de nuestros corazones.

Estamos dentro de la calle vacía,
donde la luna hace juegos con
las destrezas por esperarla.

Afuera de la calle se inclina el mundo
y conforme avanza la noche
los perros gritan la letanía.

El sentido inconcluso de un aullido
cae por entre las sombras y va
hacia la parte más variopinta.

Desde arriba se ve la ciudad vacía,
el mundo lleno de ninguna cosa,
la espera de pesadumbres y lozanía.

El tiempo está marchito en sí mismo,
todos aquí se refugian a la luz
de un farol que alumbra a la nada.

El mundo está resuelto
¿Qué querías encontrar?


diciembre 12, 2012

Santiago inmaduro


Soy el títere que esta ciudad construyó
bajo las manos de sus obreros.
Soy el hombre que teme al elefante
bajar la trompa y derramarme.
Soy el mono que baila enjaulado
hacia un alimento mal conjurado.
Soy el niño que aprendió a escribir,
y que así a volar olvidó.


Soy Santiago inmaduro,
la ciudad sin sonrisas,
puro humo.

Soy Santiago complicado
la ciudad sin arte,
pero callado.

Soy Santiago bicicleta
la ciudad mezquina,
pero concreta.

Estoy encerrado entre las fauces
de un injusto litigio en mi contra.
Y el hombre me acusa de los
pecados que no afronta.

Valido de un río de olor
desvalido.
Dueño de un cerro que
despierta el sueño
Jefe de una señora
que su hijo no mece,
que no llora.



Soy Santiago y sus cités
la ciudad que no cuenta
sino hasta tres.

Soy Santiago callampa,
la ciudad del tren
de Nos a Lampa.

Soy Santiago enardecido
la ciudad que protesta,
emputecido.

Soy Santiago de Nueva Extremadura,
la ciudad que no canta,
se hace oscura.

Soy Santiago desmemoriado,
la ciudad de vida sola,
contrariado.

Soy quien verá a tus hijos morir
bajo el manto gris que no quieres
destruir.

Soy quien despoja del trabajo
a los hombres inmigrantes,
Soy el diablo para las regiones,
para el mundo no importante.

Soy Santiago inmaduro,
la ciudad que no aprende,
puro humo.

noviembre 29, 2012

La Calle Vacía


Miren aquí, un poquito de atención, señores todos.
Esta calle está vacía, ¿no les parece?
Llena de ninguna cosa, completa en sí misma.
Y por aquí se pasean las noches en auto.

Es una calle sin igual: el viento lo decía,
aquí convergen sus perfectas escondidas;
el cielo espera sin caprichos de otoño,
dijo para sí mismo: tal adoquín será visto
en el reflejo de una luna tonta y libida;
La blanca respondíó que ser así es producto
de la calle que no mira sino al verano día.

Negra de noche y ya se imaginan de invierno fría.
Es una calle, un paradero, una espera, una vía.
Mejor de asfalto y cemento con alquitrán
y un furioso descontento de obreros noche,
vecinos ruido, más y más huellas quitarán.

Testigo de lo invisible, la calle muda complace
a quienes, en puntillas, zapatos tambalean.

Mira, ¿qué ves aquí?
Es una gran calle y vacía.
Hace frío, ¿entremos?
¿Entremos?
Entremos a la calle vacía.
Cambienla por otra ¿Otra? Sí, y de las mismas