Tratando de reconstruir lo ocurrido, de aquel tiempo ido. Querido ser recobrado y experimentado en un nuevo proyecto dado. ¿ A dónde hemos de remitir tales recuerdos? ¿Será vital siquiera preguntárselo?
Las palabras han quedado entre las mismas, asustadas y distraídas, cual auto en ciclovía; cual diente sin encía.
Da igual si nos enteramos entre los alados, de quedar impresionado por el cuento enarbolado. ¿Qué quieres decir por no importado? Ya tanto da si nos recordamos u olvidamos.
Este es un espacio libre dedicado a la poesía y otras bestias. No intenta nada más que satisfacer la necesidad de algún transeúnte por la lectura.
febrero 14, 2012
enero 08, 2012
A Francisca Machado.
Hace años que venía sucediendo en silencio. Perdí la visión real y camuflé lo esencial por una imaginaria vida. Me enteré de ti en momentos de nubosidad infinita. De lugares amurallados e imposibilitados de encontrar tu arte. Encontrarte. Te guardé en un baúl discreto, cual secreto. Te ignoré y por ti oré. Y en mis sueños apareciste, codificada entre sutilezas y obviedades. Entre la magia y la razón olvidé esta pasión.Los años pasaron como aves otoñales. Sin entender señales, buscamos verdades. Te esperaba desde siempre, de encontrarte en todo momento. De ser atento y dispuesto a comprender el tiempo. Pero no, nada de eso importa ahora.
Te vi y me viste. Nos miramos y mostramos las arrugas del pasado, del tiempo desalmado. Y me dijiste.
Después de todo fuiste tú quien lo dijo. Yo no pude estar más de acuerdo. ¡Espera un momento! ¿Esto es real o atemporal? Tanto da si es lo uno o lo otro. O ambos.
Me dijiste, me preguntaste con evidente preocupación. A ratos temblaba tu voz, tus piernas, tu confianza hecha pedazos a retazos. Mientras mi interior bailaba sin ritmo coordinado, lloré acallado.
Y luego.
Y luego comenzamos a vivir en paz.
diciembre 27, 2011
diciembre 25, 2011
El día que dejé de recordar

Dejé de verte, de sentir tu presencia, de contemplar tu mirar y caminar. Olvidé las fechas, los nombres y los recuerdos. Dejé de preguntar por todo aquello que carecía de sentido y me fui directo al vino. Me quedé dormido y llamaste. Y no lo recuerdo.
Me dices que hablamos, pero no lo recuerdo. Me dices que te enojaste, pero no sé porqué sería, me dices que es mi culpa, pero lo siento. Ese día dejé de recordar.
Lloraste. Lloramos. Todo se fue al suelo, al otro sitio sin sueño. Gritaste desesperada, como quien destruye un hada. Sola y desamparada, me llamaste tres veces y yo respondí cuatro. ¿Qué tiene que ver la lógica en el canto?
Me mirabas y contemplaste mi frialdad, mi agónica desdicha, mi mundo caer en olfatos baratos. ¿Qué hacías entonces, si no construyendo recuerdos vacíos? Llegué de un salto al parto. Al atavío perdido, al ruiseñor sin razón.
¿Qué tiene que ver la lógica en el canto?
¿Qué tiene que ver la lógica en el canto?
¿La desdicha con el parto?
¿Las hadas despojadas?
¿La razón del ruiseñor?
Pues no, no sé. No quiero saber ni recordar el pretérito pasar.
Ese día lo borré
Ese día lo borré
lo olvidé
lo malogré
lo soslayé
lo evité
lo quemé como a mis demonios.
lo quemé como a mis demonios.
lo superé
Gracias por no estar.
diciembre 12, 2011
Un cambio antes de amanecer.
これは私があなたのために書く最後のものです。
Justo en este lugar
Fuera de mi ser
he sacado la bala.
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Cambienla por otra ¿Otra? Sí, y de las mismas